domingo, 2 de septiembre de 2012

¿ CRISTIANO PECADOR? / CITA EN LA SEPULTURA;

TÍTULO: ¿ CRISTIANO PECADOR?.

La relación entre Cristiano Ronaldo e Irina Shayk podría haberse enfriado. ¡Que paren las rotativas! No porque ellos estén en crisis (quién no) ...-foto-.
La relación entre Cristiano Ronaldo e Irina Shayk podría haberse enfriado. ¡Que paren las rotativas! No porque ellos estén en crisis (quién no) sino por el hecho de que exista algo o alguien capaz de enfriarse en este tórrido verano que todo lo incendia. El primero en lanzar la noticia ha sido el 'El Correio da Manha', o sea un periódico portugués. Y supongo que en Portugal, con una prima de riesgo por encima de los 800 puntos básicos, no están para frivolidades ni para cuentos. Así que, hasta que el propio Cristiano o su robot (CR7) lo desmientan en Twitter, yo de momento me lo creo. Irina, lejos de salir a negarlo, ha subido a su cuenta tuitera unas imágenes de sus últimos días de vacaciones. Solo aparecen ella y una amiga rubia. Una amiga rubia y ella. Del futbolista conocido mundialmente como Cristiano Ronaldo, ni rastro. En Portugal creen saber la razón. Y le han puesto nombre.

Se llama Rita Pereira, actriz y presentadora muy conocida en el país natal de Mourinho. Rita, no la cantaora sino la presentadora lusa, fue portada el pasado mes de mayo del nuevo Playboy portugués. Y algunos de sus compatriotas reaccionaron inundando la red con encendidos comentarios. «¡¡¡¡Vergonha!!!!» clamaba uno de ello. Y a continuación añadía: «Nao se vê nada». Hombre, tanto como no verse nada... Cierto es que en la portada la tal Rita, que por cierto de cara se da un aire a la Carmen Ordoñez más desafiante y chulesca de sus sus mejores años, aparece en ropa interior negra y nada transparente. Pero en páginas interiores la chica exhibe una redondísima retaguardia (tal vez operada) cuya inapelable turgencia confirma que, como diría Antonio Tabucchi, 'Sostiene Pereira'.
A esta despampanante mujer le tiene ley la madre de Cristiano, según dicen. Vamos, que la prefiere a la no menos exuberante Irina. Yo creo que es porque a Rita por lo menos la entiende cuando habla. Si ya nueras y suegras rara vez comparten el mismo idioma, no te digo nada si encima la una es rusa y la otra portuguesa... Y luego están esos incómodos e indiscretos testigos que en una reciente noche de verano juran haber visto al delantero merengue muy amerengado con la bella Pereira. Jugaba en casa.

Fue en la discoteca que él y su cuñado (otro Pereira) poseen en el Algarve. El local se llama Seven y les está dando más sustos que la famosa película de Brad Pitt. A cada rato se lo cierran por problemas con la licencia. En fin, lo cierto es que llevamos ya varias semanas sin ver a Cristiano Ronaldo con 'Ortodoxa' Shayk. Las últimas fotos del verano se las tomaron en la cubierta de un yate. Y ya se notaba que su relación era tan tórrida como asimétrica. Ella se deshacía en carantoñas con pasión contorsionista mientras él (o su robot, CR7) se dejaba querer, oteando el horizonte con una displicencia que ni Mourinho en rueda de prensa. Dicen que Irina, ante los rumores, ha huido a casa de su abuelita. Iba a advertirle que cuidado con el lobo, pero acabo de recordar que la última vez que Shayk fue a ver a su familia se retrató al lado de un montón de leña... Y con un hacha en la mano,.

TÍTULO: CITA EN LA SEPULTURA;

Romeo y Julieta, los amantes de Teruel o Cleopatra y Marco Antonio son ejemplos de esas leyendas duraderas que se crean en torno al amor ...
Romeo y Julieta, los amantes de Teruel o Cleopatra y Marco Antonio son ejemplos de esas leyendas duraderas que se crean en torno al amor, real o ficticio, pero habitualmente trágico. Cuba también tiene una pareja que simboliza los padecimientos del corazón: los primos José Vicente Adot y Amelia Goyri. La muerte de la joven de origen vasco durante un mal parto, la devoción tenaz de su viudo y la atribución de poderes mágicos la han convertido en 'La Milagrosa', una santa popular que no está reconocida por la Iglesia católica, pero que tiene seguidores tanto en Rusia como en México. A estas alturas del siglo XXI, cuando han pasado más de cien años desde su fallecimiento, en su monumento fúnebre nunca faltan las flores frescas.
Para contar su historia conviene remontarse a 1868, cuando estalló la Guerra de Independencia. Inés, tía paterna de Amelia, se casó con el ilustre Pedro Navarro de Balboa. Toda la familia participaba de la notable vida social del palacio de los Marqueses de Balboa, ajena a la violencia y a las luchas políticas entre españolistas y criollos separatistas. En ese entorno cómodo y resguardado trataba Amelia a su primo segundo José Vicente.
Tenían 13 años cuando se comprometieron en secreto. Dos años después, en 1892, moría la madre de Amelia, y su tía Inés, para entonces dama noble de la reina María Isabel, acogió a la adolescente y a su hermana María Teresa. Todo cambió al reiniciarse el alzamiento independentista: José Vicente se alistó con 18 años en las filas mambisas, los soldados insurrectos que se rebelaron contra la dominación española, y su familia nunca se lo perdonó. Lo borraron del mapa, todos menos Amelia, que se mantuvo firme en su amor.
Al concluir la guerra, habían muerto Pedro Balboa y el padre de Amelia, Francisco Goyri. En una Cuba que ya no era española, José Vicente había sido ascendido a teniente, pero seguía rechazado por los Goyri. A Amelia no le importó. Las páginas de sociedad reseñaron la boda doble de las hermanas María Teresa y Amelia, de 23 años, vestidas de luto y en la intimidad.
Los nuevos esposos vivieron apartados del resto del clan. El embarazo los colmó de felicidad. Pero durante el parto Amelia sufrió un ataque de eclampsia (convulsiones), un mal bastante frecuente en las parturientas. La criatura no llegó a nacer y la madre falleció. José Vicente, desconsolado, no permitió que enterrasen a su esposa en el panteón de los marqueses de Balboa. Prefirió comprar una bóveda sencilla en el cementerio de Colón. Un famoso escultor amigo del viudo, José Vilalta Saavedra, utilizó una fotografía de la desventurada joven como modelo para una escultura de mármol de Carrara: una mujer de tamaño natural que mira al cielo. Con el brazo izquierdo sujeta a un niño; con el derecho, una cruz.
La llamada de la argolla
La leyenda de 'La Milagrosa' la originó la veneración de su esposo, quien hasta su muerte, cuarenta años después, acudía dos o tres veces al día a la tumba. Vestido de negro riguroso, llevaba flores a Amelia y la 'despertaba' haciendo sonar una de las cuatro argollas de metal que adornan la bóveda. Conversaba con ella, le pedía consejos y se retiraba sin darle nunca la espalda. Margarita Adot, sobrina del viudo ya fallecida, decía que su tío «nunca aceptó la idea de la muerte de su amada, no la creía muerta sino dormida». José Vicente solo se volvió a casar en su lecho mortuorio, para dejarle su pensión de militar a la mujer que lo había cuidado durante los últimos años de vida.
El ritual del hombre era contemplado con curiosidad por quienes visitaban el cementerio. Pero la fama de los poderes de Amelia se extendió a partir de 1904. Dicen que, al exhumar el cadáver, encontraron el cuerpo de la joven intacto y con el niño en brazos, cuando, según contaban, la habían inhumado con el pequeño cadáver colocado a sus pies. El viudo no pudo frenar la devoción popular que atribuía poderes mágicos a su difunta esposa, convertida en protectora de las mujeres embarazadas y de los hijos recién nacidos.
Su tumba es hoy la más visitada del cementerio de Colón, declarado monumento nacional en 1987, y los devotos reproducen el ritual de José Vicente: golpean con la argolla y dan la vuelta a la tumba sin dejar de mirar la estatua, mientras formulan sus deseos. También le dejan tarjetas de «gracias Amelia» por los favores concedidos, e incluso objetos como una cuna pequeña, una tarta de cumpleaños o ropas de niño depositadas cuidadosamente sobre la lápida.

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