jueves, 29 de noviembre de 2012

NO SIENTO ESPECIAL CONFIANZA EN LOS ACTORES PROFESIONALES,/ PORTADA XL SEMANAL PETER JACKSON, LA PELÍCULA EL HOBBIT: / LAS MUJERES MÁS SOLAS DEL MUNDO,.

TÍTULO: NO SIENTO ESPECIAL CONFIANZA EN LOS ACTORES PROFESIONALES:

Hollywood ha querido adaptar 'La vida de Pi' durante años. Shyamalan, Cuarón y Jeunet lo intentaron, aunque todos terminaron por ...

Hollywood ha querido adaptar 'La vida de Pi' durante años. Shyamalan, Cuarón y Jeunet lo intentaron, aunque todos terminaron por abandonar la enorme tarea de llevar el best-seller de Yann Martel al cine. Al final, Ang Lee suena como gran favorito para los Oscar con esta historia de un joven indio que sobrevive 227 días en un bote junto a un tigre de Bengala. El filme llega a los cines españoles mañana viernes.
-¿Cómo consiguió desarrollar este proyecto?
-He invertido casi dos años en esta película. Lo más difícil fue conseguir la financiación, luego el guion, después encontrar las localizaciones. Los productores dudaron mucho porque es un filme caro y artístico al mismo tiempo, una combinación que asusta a cualquier ejecutivo.
-¿Cuál fue su mayor preocupación durante el rodaje?
-Aunque pueda parecer raro, mi mayor preocupación era conseguir hacer una película que fuera accesible a todo el mundo. Y no solo por lo que ha costado hacerla, sino porque el libro es muy popular y quería hacerlo bien.
-¿Leyó el libro antes de rodar?
-Sí. Y la verdad, la primera vez que lo leí no pensé que pudiera convertirse en una película.
-¿Cuál es el elemento más fascinante de la novela?
-Para mí, no es un libro sobre Dios sino un cuento y a mí me gustan los cuentos, las películas. Creo que todo se puede mostrar bajo un prisma real y he tratado de imaginar este filme de esa manera. La vida tiene un significado diferente para cada persona y eso es precisamente lo que este filme brinda al publico. Tal vez lo que más me ha intrigado es la lectura que hace de la fe y el simbolismo del tigre, del tigre interior, de ese Dios que vive en nosotros y es una bestia, y el que vive fuera y controla todo.
-Pi nace hindú, en su adolescencia se acerca a la cristianismo y el islam y comienza a seguir las tres religiones. ¿Qué opina de la fe?
-La fe es una casa con muchas habitaciones.
-Han pasado veinte años desde su primera película. ¿Podría hacer un balance de su carrera?
-Estoy orgulloso de lo que he conseguido. Puede sonar raro pero no sé qué he hecho para merecerlo. Soy un hombre afortunado porque he visto a muchos amigos míos con el mismo talento que no han tenido la misma suerte que yo. Básicamente, hago las películas que quiero y trabajo con gente que me inspira. Cuanto más trabajo en el cine, más esclavo me siento de mis películas, yo no las dirijo, ellas me dirigen a mí.
Nuevos talentos
-¿Por qué decidió confiar en un actor sin ningún tipo de preparación para interpretar este filme?
-No siento especial confianza en los actores profesionales. Prefiero encontrar nuevos talentos porque no tienen malos hábitos y todo lo que hacen les sale de forma natural.
-Entrevistó a cerca de tres mil candidatos. ¿Qué vio en Suraj?
-Sabía que si no encontraba al actor adecuado no iba a poder rodar la película. Pero una vez que lo encuentras, todo cambia y rezas para que el chico no enferme, no se lesione en el rodaje, haga su trabajo bien y sepa comportarse. Invertimos todo en este joven durante los seis meses de rodaje. Además, tuvimos que rodar en orden cronológico porque debía ir perdiendo peso.
-¿Rodar con la tecnología 3D cambió su forma de dirigir?
-Sí, mucho. El 3D es un nuevo medio. Debo confesar que no confío demasiado en esta tecnología porque me parece un poco evasiva. Cuando ruedo en dos dimensiones sé exactamente el tamaño de las imágenes y la profundidad. Sin embargo, en 3D todo se distorsiona.
-Desde un punto de vista técnico, ¿cómo crearon el tanque de agua y la magia de la película?
-Tenía que conseguir imitar un océano abierto y eso me exigió una enorme cantidad de agua. Corría muchos riesgos y propuse ampliar el presupuesto. El estudio pensó que era mejor no hacer la película. Después de todo, es un libro filosófico, no es 'Batman'. Estuve a punto de rendirme, pero me propuse terminarlo. Creo que el resultado es bueno.
 
TÍTULO: PORTADA XL SEMANAL PETER JACKSON, LA PELÍCULA EL HOBBIT:

Peter Jackson, director del filme "El Hobbit: Un viaje inesperado", y el ... de su aguardada película, asistieron en Wellington al estreno mundial.

Peter Jackson presenta «El Hobbit» en «Wellywood» arropado por sus actores,.

Peter Jackson, director del filme "El Hobbit: Un viaje inesperado", y el amplio reparto de estrellas que dan vida a los mágicos personajes de su aguardada película, asistieron en Wellington al estreno mundial. Cerca de 800 personas previamente seleccionadas, pudieron ver en la gran pantalla del Embassy Theatre esta película, que, según el propio Jackson reconocía, terminó de montar el pasado fin de semana y del que esperaba ansioso la reacción de los primeros espectadores. El estreno de la primera entrega de la trilogía de "El Hobbit", basada en una novela del escritor británico J.R.R. Tolkie..

Arranca la brutal campaña promocional de 'El Hobbit

Ayer comenzaron a llegar a Nueva Zelanda algunas de las estrellas de la película para su estreno mundial el próximo miércoles,.

 

La primera entrega de la trilogía cinematográfica 'El Hobbit', 'Un viaje inesperado', está lista para su estreno mundial el miércoles 28 en Wellington, la capital neozelandesa, han confirmado sus realizadores.
El portavoz de Wingnut Films, Matthew Dravitzki, ha asegurado que la cinta está terminada, después de que el director Peter Jackson subiera el sábado pasado un vídeo sobre los últimos retoques de la película comentando que estaría finalizada en las próximas 48 horas. "Atento mundo. Se cruza en tu camino el HFR (formato de Alta Velocidad de Fotogramas). ¿Estás listo?", ha indicado Rob Gordon, uno de los editores del filme, en un 'tuit' citado por la cadena de televisión TVNZ.
El HFR, que se utilizará por primera vez en 'El Hobbit', se refiere al formato de alta velocidad que es capaz de mostrar 48 fotogramas por segundo y que ha sido bautizado comercialmente por Warner Bros como HFR 3D.
Ayer comenzaron a llegar a Nueva Zelanda algunas de las estrellas de 'El Hobbit' como Andy Serkis (Gollum), Martin Freeman (Bilbo Baggins), Elijah Wood (Frodo Baggins) y Richard Armitage (Thorin Oakenshield).
La primera entrega de esta trilogía es 'El Hobbit: Un viaje inesperado' y comenzará a proyectarse en el resto del mundo a partir de mediados de diciembre de 2012, mientras que 'El Hobbit: La desolación de Smaug' y 'El Hobbit: Partida y regreso', serán estrenados en diciembre de 2013 y julio de 2014, respectivamente.
Un sinfín de obstáculos
La cinta protagonizada por Martin Freeman, quien encarna al hobbit Bilbo Bolson, pasó por diversos problemas de financiación, un conato de huelga de actores y una úlcera de Jackson, pero finalmente esta millonaria producción se comenzó a rodar en marzo de 2011.
El estreno de la primera entrega de 'El Hobbit' se produce después de que la semana pasada se diera a conocer que los familiares de J. R. R. Tolkien, el fallecido autor de 'El Señor de los Anillos', presentaron una demanda contra la Warner en la que reclaman 80 millones de dólares (62,5 millones de euros) por distribuir productos relacionados con el escritor sin autorización. Según la demanda de los herederos y la editorial HarperCollins presentada en EE UU, Warner, su filial New Line y Saul Zaentz Co -propietaria de los derechos de 'El Señor de los anillos' y 'El Hobbit'- han infringido el acuerdo al comercializar los productos derivados de estos libros.
 
TÍTULO: LAS MUJERES MÁS SOLAS DEL MUNDO,.

El libro que ven sobre estas líneas se publicó en marzo en Argentina y fue un éxito. La editorial era muy pequeña, Capital Intelectual, pero el ...

Las mujeres más solas del mundo llegan a España,.

 El libro que ven sobre estas líneas se publicó en marzo en Argentina y fue un éxito. La editorial era muy pequeña, Capital Intelectual, pero el autor es un enorme periodista y escritor. Se llama igual que el ministro del Interior de España, Jorge Fernández Díaz. Es argentino de madre asturiana . El libro tiene dos partes muy distintas. En la primera todo es ficción: hay ocho relatos sobre mujeres y pequeñas piezas de apenas dos folios que el autor llama Comedias, una serie que publicó un verano en el diario La Nación, del que es subdirector. Y en la segunda parte del libro, titulada Crónicas, todo es periodismo. Por ahí desfilan gente como Martín Caparrós hablando sobre África, la malaria y el miedo o Tomás Eloy Martínez luchando contra la muerte, escribiendo hasta el último segundo. Solo por leer la delicadeza con que Fernández Díaz describe los últimos días del autor de Evita ya merece la pena adentrarse en estas páginas.

De su última charla con Eloy Martínez perdura un consejo que Fernández Díaz olvidó mencionar:
-No dejes de escribir nunca sobre mujeres- le dijo.
Fernández Díaz le hizo caso y escribió un cuento excelente con la vieja técnica que tanto rédito le aportó a Eloy Martínez: narrar algo ficticio como si fuese una crónica. Se titula Entrevista con Noemí y cuenta la historia de una presa condenada a 35 años por matar a su esposo y a quien el autor entrevista en la cárcel. Noemí descubrió la lectura entre las rejas y se lanza a ella como si no hubiera otra cosa en el mundo. "Creo que ese cuento refleja el amor que tantas mujeres sienten por la lectura y cómo encuentran en ella un refugio de la felicidad contra el mundo", me comento Fernández Díaz. Él está convencido de que el éxito inesperado del libro se debe, sobre todo, a las historias sobre mujeres. Pero yo no estaría tan seguro. Por eso quisiera regalarles un capítulo del libro perteneciente a la segunda parte, la que versa sobre periodistas. Ahí habla de esos redactores que "no pretendían hacerse ricos y que ni siquiera soñaban con la firma ni con la fama". Y añade: "No eran perfectos, no todo tiempo pasado fue mejor. Pero aquellos periodistas eran escritores, tenían agallas y talento, y la humildad de los que saben que no saben". El libro lo publica en España la editorial Clave Intelectual y Fernández Díaz lo presentará el martes. Ahí va la cosa.

FUIMOS PERIODISTAS

Emilio Petcoff era, a un mismo tiempo, periodista y erudito. En una profesión donde todos somos expertos en generalidades y formamos un vasto océano de diez centímetros de profundidad, Emilio resultaba exótico y admirable. No se lo recuerda mucho, pero fue uno de los grandes periodistas argentinos de todos los tiempos. Ya de vuelta de casi todo, escribió en Clarín crónicas policiales del día. Salía por las tardes, merodeaba comisarías, gangsters, buchones y prostitutas, y luego tecleaba en su Olivetti historias oscuras que destellaban genio. Una de esas crónicas perdidas (cito de memoria) comenzaba más o menos así: "Juan Gómez vino a romper ayer el viejo axioma según el cual un hombre no puede estar en dos lugares al mismo tiempo. Su cabeza apareció en la vereda y su cuerpo en la vereda de enfrente".

Petcoff parecía haber leído toda la biblioteca universal y hablaba diversos idiomas, pero prefería el estaño a la academia y largas veladas de whisky y citas filosóficas en cafetines de cuarta a cualquier fiesta de vanidades en la sede de una empresa anunciante o en un cóctel de canapés de la Cancillería. Lo conocí en su casa de Barracas, y mientras nos comíamos una milanesa acompañada con vino y soda me dio varias lecciones de literatura y de supervivencia. Me contó, en aquel entonces, que él había trabajado con el mejor cronista argentino del siglo XX: un hombre paradójicamente ignoto y analfabeto que conseguía cualquier información por más difícil que fuera. Petcoff hacía del periodismo un arte mayor, y no se preocupaba ni por la inmortalidad de su nombre ni por la suma de su cuenta bancaria. Era un bohemio lúcido y necesario, y la redacción del diario donde trabajaba tuvo que hacer una colecta para comprarle un sobretodo nuevo, porque el anterior tenía quince años de vida y se había convertido en una colección de andrajos. "Para qué tanta historia antigua", diría Emilio si me escuchara: murió el 7 de mayo de 1994. Esta historia antigua viene a cuento para recordar lo que alguna vez fuimos.

Petcoff era uno de los últimos representantes de una generación de periodistas inolvidables que no pretendían hacerse ricos y que ni siquiera soñaban con la firma ni con la fama. Sólo querían parar la olla y hacer con arte este oficio maldito. Codiciaban, a lo sumo, ligar algún viaje de trabajo de vez en cuando y, por supuesto, escribir aquella novela que no escribirían nunca. Nada sabían del marketing ni del gerenciamiento, nunca firmaron un autógrafo ni ambicionaban una casa con pileta de natación. No conocían ni de vista a los anunciantes y, a veces, caían en el pecado de la fantasía. No eran perfectos, no todo tiempo pasado fue mejor. Pero aquellos periodistas eran escritores, tenían agallas y talento, y la humildad de los que saben que no saben. Es paradójico: ellos sabían mucho más que nosotros, pero no pretendían opinar de todo, como hacemos con irregular suerte. Aquellos muchachos de antes, que leían todo, tenían la opinión prohibida, por pudor y por prudencia. Algunos muchachos de ahora, que saben perfecto inglés pero tienen problemas con el castellano básico, son "todólogos" entusiastas, próceres mediáticos, salvadores de la patria, ricos y famosos, y predicadores de cualquier cosa. Es decir, predicadores de la nada.

Aquellos empecinados orfebres de la pluma tenían mucha calle y eran nómades por vocación. La joven guardia, en cambio, no es nómade sino sedentaria. No va a buscar la información, la espera para adornarla.

La preocupación consistía en haber leído a Sartre y a Camus. Hoy pasa por tener un programa de radio o aparecer en el cable para levantar publicidad. Antes se buscaban informantes y papeles ocultos. Hoy se busca "temática y target ". Antes se mataba por un dato, hoy se mata por un aviso [anuncio publicitario].

Aquellos parecían heridos existenciales, mezcla lunática de artistas irresponsables y servidores públicos, y, como muchos poetas trasnochados, derivaban melancólicamente hacia el alcohol. Estos son vulnerables al elogio y proclives al lobby, juegan al golf, viven en countries y aparecen tostaditos y pasteurizados en las vidrieras de las celebridades.

Viene ahora la advertencia de rigor: esta profesión tenía antes y tiene ahora la misma cantidad de canallas y de mediocres. Muchos periodistas de aquel entonces resultaron mitómanos incurables, y muchos periodistas de ahora se preocupan por ser nobles y rigurosos, y por cuidar el sustantivo y el verbo, a pesar del enorme vacío de la época. Pero haciendo estas salvedades, cuánta modestia y cuánto conocimiento, y cuánta autocrítica debemos cruzar todavía. Y qué cruel hacerlo bajo este imperio del maltrato, cuando los políticos compran medios para manipular periodistas, funcionarios manejan la publicidad oficial para amordazar a los críticos y hasta el presidente de la Nación nos sacude bofetadas públicas desde los atriles.

Pero lo cortés no quita lo valiente. El periodismo es necesario para la democracia, y el periodista debe ser defendido, pero también debe revisar permanentemente sus pecados con el simple propósito de enmendarse, de aprender y de no volver a cometerlos. Asumiendo que quizás, al final de todo, el peor de los pecados no sea, como decía Borges, la desdicha, sino la mediocridad.

El viernes 13 de abril un periodista de mi generación y de mi diario, un hombre culto y modesto, un veterano cronista de cien batallas que nunca buscó la notoriedad, bruscamente la obtuvo por el simple método de darse un chapuzón. Mariano Wullich apareció ese día en una foto de tapa del diario LA NACION: por curiosidad personal y no por otra cosa se había embarcado en el Irízar, y después de haberse duchado, en la noche del martes 10, encontró humo en su camarote. Poco más tarde tenía puesto un chaleco salvavidas y estaba en cubierta, preparado para abandonar el rompehielos, que se incendiaba en medio del océano. Wullich bajó por una escalerilla y saltó para abordar la balsa, pero de pronto una ola se la arrebató y cayó al mar. Fue un instante helado e interminable: Mariano estaba varios metros bajo el agua fría, en mitad de la oscuridad y de los tiburones, a 140 millas náuticas de la costa y junto a un barco que amenazaba con explotar. El salvavidas primero, y dos suboficiales después, le salvaron el pellejo. Pero estuvo seis horas mojado, con la angustia del náufrago, el terror del resucitado y los pensamientos más lúgubres hasta que un pesquero rescató a su grupo.

La travesía a casa fue lenta y penosa, y cuando tocó Ezeiza, nuestro gran jefe de noticias, le pidió que escribiera urgente la crónica en primera persona. Mariano llegó a su departamento, lloró un rato, se bañó, se tomó un whisky, se vistió rápido y sin más trámite se vino a la redacción. Aquí estaba de repente, en saco y corbata, escribiendo su columna con el mismo profesionalismo de siempre. Al verlo tuve un escalofrío. Me acerqué a abrazarlo: le temblaban el pulso y la voz. Tenía todavía un susto de muerte, estaba agotado física y mentalmente, podría haberle pasado la información a cualquiera desde su cama, pero aquí estaba de repente, cumpliendo su viejo oficio con arte y valentía, con su camisa celeste y su corbata anudada, con la dignidad de aquellos periodistas que fuimos. El fantasma de Emilio Petcoff le dictaba los adjetivos y los párrafos brillantes. Era tan importante en ese momento: Mariano estaba salvándonos a todos. Nos estaba salvando del vacío.

No hay comentarios:

Publicar un comentario