domingo, 18 de noviembre de 2012

LA INDUSTRIA ALIMENTARIA SALVA LA CRISIS GRACIAS A LA EXPORTACIÓN./ DE HU JINTAO A XI JINPING.

TÍTULO: LA INDUSTRIA ALIMENTARIA SALVA LA CRISIS GRACIAS A LA EXPORTACIÓN:

La industria alimentaria española salva la crisis gracias al comercio exterior y ya es el sector que más exporta en España, impulsada por los.

 foto de la industria de la fruta,.
 
La industria alimentaria española salva la crisis gracias al comercio exterior y ya es el sector que más exporta en España, impulsada por los buenos resultados de los intercambios con la Unión Europea y por el dinamismo de las grandes economías emergentes. Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en 2011 el valor de las ventas al exterior del sector agroalimentario ascendió a 27.900 millones de euros, cifra que representa el 13% del total de exportaciones de bienes de España, con un superávit comercial de 5.500 millones de euros.
Los datos de 2012 (correspondientes al período enero-agosto) exhiben mejoras sobre los resultados del ejercicio anterior. Por quinta campaña consecutiva las exportaciones de aceite de oliva han batido todos los récords, al superar las 857.000 toneladas. Las cifras de vino indican que las ventas fuera han crecido un 13,5% en valor. Además, se han exportado 540.000 toneladas de carne de porcino, con una aportación de 2.000 millones de euros al saldo comercial positivo del sector agrario y pesquero.
El sector agroalimentario en todas sus fases (producción, transformación, comercialización y distribución) ya representa el 7,8% del PIB, un peso próximo al del turismo (8,9%) y muy superior al de algunas grandes ramas industriales como la automoción (2,8%). Y genera 1,8 millones de puestos de trabajo, el 10,3% del total del empleo en España.
El ministro de Agricultura dio a conocer esos datos parciales de 2012 esta semana durante la presentación del informe anual sobre producción, industria, distribución y consumo de alimentos que elabora Mercasa, la agrupación de los grandes mercados centrales. El mejor resumen -resaltó Miguel Arias Cañete en ese acto- es que la tasa de cobertura (el porcentaje de importaciones cubierto por las exportaciones), es del 124,5% en el sector agroalimentario, frente al 84% en el conjunto de la economía.
Respecto de la evolución en 2011, el informe de Mercasa constata que la caída que sufrió la demanda nacional por la debilidad del consumo también la salvó el comercio exterior. Si bien los datos de este estudio difieren de los facilitados por el Ministerio de Agricultura, ambos coinciden en que los intercambios de alimentos y bebidas con otros países cerraron el ejercicio con un saldo positivo.
La agrupación de grandes mercados centrales cifra en 19.421 millones el valor de las exportaciones de alimentos en 2011, con un aumento del 9,1% respecto del año precedente. Las importaciones, por su parte, alcanzaron los 18.344 millones, un 12% por encima del volumen de 2010. En consecuencia, el superávit comercial del sector alimentación y bebidas se situó en 1.077 millones durante 2011. La tasa de cobertura del sector avanzó 3,1 puntos, hasta el 105,9%.
Ventas totales
La Unión Europea se mantiene como la base principal de la comercialización agroalimentaria española. Aproximadamente el 80% de las compras y ventas de alimentos y bebidas tienen su origen o destino en los Veintisiete.
El año pasado la industria alimentaria española resistió la entrada del país en recesión y mostró una evolución algo menos desfavorable que el conjunto de la economía española. La producción alcanzó un valor de 83.773 millones de euros, un 1,8% más interanual, según información de la Federación de Industrias de Alimentación y Bebidas. En euros constantes, es decir, descontada la inflación, se redujo un 0,7%, minoración menos intensa que el 2,5% de caída de 2010.
Los subsectores de industrias cárnicas (21,3%), elaboración de bebidas alcohólicas (10,8%) e industrias lácteas (10%) produjeron en conjunto 34.632 millones de euros en 2011 y contribuyeron en un 42,1% a la fabricación total del sector de alimentación y bebidas.
Respecto al año anterior ganaron peso relativo en el total de la producción los subsectores de pan, galletas, productos de panadería y pastelería; frutas y hortalizas transformadas; grasas y aceites, y cárnicas. Por el contrario, redujeron su participación en la producción alimentaria las industrias lácteas; aguas minerales y bebidas no alcohólicas; molinería, almidones y productos amiláceos; bebidas alcohólicas; azúcar, cacao y chocolate.
La industria alimentaria española contaba en 2011 con 29.334 empresas, según Fiab, un 3% menos que en 2010. Todos los subsectores experimentaron el año pasado una disminución en el número de empresas. Los mayores deterioros los sufrieron los de alimentación animal (un 6,9%, 63 empresas menos); cárnicas (4,2% y 185 compañías desaparecidas) y molinería (4,2% y 26 negocios destruidos). El subsector de las bebidas sufrió una minoración de 121 empresas (2,4%). En el conjunto de la industria alimentaria solo el 3,7% de las empresas cuenta con más de cincuenta trabajadores, mientras que el 80,3% tiene menos de diez o no tiene asalariados, porcentaje que ilustra su notable atomización.
 
TÍTULO: DE HU JINTAO A XI JINPING.
 
 Liu Yen personifica a la perfección la profunda transformación de China. Hace diez años, cuando Hu Jintao alcanzó la presidencia del país, .
 
Liu Yen personifica a la perfección la profunda transformación de China. Hace diez años, cuando Hu Jintao alcanzó la presidencia del país, esta joven del pequeño pueblo de Liyang, en la provincia oriental de Jiangsu, tenía que pedalear dos horas cada día para ir y volver al instituto. Vivía hacinada con los siete miembros de su familia en apenas 60 metros cuadrados de un viejo edificio «que se caía a pedazos». Para ducharse tenía que bajar tres pisos, para hacer una llamada de teléfono tenía que ir a la cabina del pueblo y la carne era un lujo que caía sobre su bol de arroz dos veces a la semana, «como mucho».
Fue entonces, poco después de conocer que Pekín celebraría los primeros Juegos Olímpicos de China, cuando sus padres tomaron la decisión más arriesgada de sus vidas. Y también la mejor. Decidieron invertir todos los ahorros de la familia, más una cantidad importante que pidieron prestada a varios amigos, en un proyecto inmobiliario en Nanjing, la capital de la provincia. Sobre las ruinas de tradicionales edificios unifamiliares iban a levantar una urbanización de lujo y el promotor, amigo, necesitaba capital. El pelotazo fue mejor de lo esperado.
Una década después, todo ha cambiado. Liu fue la primera de su familia en licenciarse, con los réditos de la inversión abrió un negocio de medicina tradicional china, se casó con un hombre de buena familia, ha comprado dos casas -una para los padres- y dos coches de lujo y ha traído una pareja al mundo. «No quería que mi hija viviese como yo, sin hermanos, así que hemos optado por tener la segunda».
Querían un varón, pero la época del infanticidio femenino ha quedado atrás. A través de conexiones en los círculos de poder del pueblo, la pareja ha conseguido rebajar sustancialmente la multa por haberse saltado la política del hijo único, que ha evitado el nacimiento de unos 400 millones de personas desde 1979. Ahora, Liu mira con esperanza al futuro. Y no está sola, porque su historia se repite por millones en todo el país.
Es imposible hacerle una foto a China. Siempre sale movida. Salvo en lo político, donde el país mantiene un impasible rostro autoritario, el Gran Dragón se mueve a tal velocidad que, para cuando la imagen aparece en la pantalla, la realidad ya ha cambiado. Es el fruto de tres décadas de 'socialismo con características chinas', un eufemismo creado para legitimar el monopolio del poder político -en manos del Partido Comunista desde la fundación de la República Popular, en 1949- combinado con una economía de mercado y una sociedad con elementos del capitalismo más salvaje.
A pesar de sus oscuras sombras, es evidente que el sistema ha funcionado. Según estimaciones de Naciones Unidas, desde que Deng Xiaoping inició las reformas económicas que han convertido a China en la segunda potencia mundial, más de 400 millones de personas han abandonado la pobreza. La clase media se cifra ahora en unos 250 millones de chinos.

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