jueves, 23 de agosto de 2012

EDIMBURGO, EPICENTRO MUNDIAL DE LA CULTURA./ HOLLYWOOD LLORA EL SUICIDIO DE TONY SCOTL.

TÍTULO: EDIMBURGO, EPICENTRO MUNDIAL DE LA CULTURA.

Londres concentró durante dos semanas a la élite del deporte mundial pero Edimburgo reclama una vez más el protagonismo de la ...

La capital escocesa bulle de energía creativa como cada verano gracias a la docena de festivales teatrales, artísticos y literarios que inundan sus calles.
Londres concentró durante dos semanas a la élite del deporte mundial pero Edimburgo reclama una vez más el protagonismo de la temporada veraniega. La capital de Escocia acoge estos días un creciente abanico de festivales -un total de 12 en la presente edición- que toman el pulso a la actividad creativa internacional y reflejan las cuestiones candentes en la actualidad en claves de comedia, drama, música o sátira. «Es como un campamento de teatro para adultos», exclama el actor australiano James Deeth.
Por los montes del parque de Holyrood, a pocos metros del parlamento de Edimburgo, más de 4.000 atletas crean estelas luminosas. Son los voluntarios de 'Speed of Light' (Velocidad de la Luz), una simple aunque técnicamente complicada instalación audiovisual del artista escocés Angus Farquhar, que requiere de la participación activa del público. Los deportistas amateur, reconvertidos en corredores de fondo, llevan sobre la ropa unos arneses que emiten señales de luz en distintos colores a cada paso que dan. Corren por las laderas de Arthur Seat, el emblemático pico que domina la llamada Atenas del Norte, formando constelaciones que aventuran una invasión marciana. Margarita, catalana de 35 años, se ha sumado a la aventura. Como el resto del grupo camina en la oscuridad apoyada en un bastón electrónico que ilumina el ascenso. «Es divertido y moderno», dice antes de calarse hasta los huesos cuando la lluvia arrecia de pronto al alcanzar la cima. «Vivo en Londres pero no me interesaban los atletas, así que durante los Juegos me fui a Barcelona y ahora estoy aquí».
Edimburgo recelaba de los Juegos Olímpicos. Temía que los eventos deportivos ahuyentaran a la clientela habitual de sus festivales y actuaran de freno a la llegada de nuevos turistas. Pero la cooperación de las distintas instituciones con la organización de los espectáculos, se está confirmando en garante del éxito popular de la inmensa oferta escocesa. «La taquilla se resintió al principio, pero ya estamos alcanzado niveles similares a 2011», señala Michael Harris, programador del grupo de salas Assembly, incluidas dentro del Fringe, el festival más alternativo de Edimburgo. En su programa se presentan 27 obras de teatro, musicales, conciertos, monólogos, comedias y cabarets, que se representan en salas tradicionales y en recintos como iglesias, baños, jardines, rincones escondidos, museos o librerías.
Teatro ruso y sudafricano
El Fringe corre peligro de perder su identidad y sucumbir a las leyes del mercado, según advierten algunos medios británicos. El Assembly es un buen ejemplo de este creciente dilema. Se extiende hoy por tres sedes, incluida una antigua iglesia adquirida este año, con 14 diferentes espacios para acomodar 132 producciones de teatro. Una compañía rusa lleva a escena estos días 'The Hangman' (El Ahorcado), un montaje de mimo y movimiento, a caballo entre la danza, el juego y la batalla. «El Fringe sigue tomando riesgos enormes. Nuestro ciclo ruso o uno similar enfocado en Sudáfrica no son comerciales y no funcionarían en Londres, pero aquí se concentran la audiencia y los críticos durante cuatro semanas. Edimburgo es el mercado de arte más grande del momento y las obras tienen asegurada proyección en la prensa y también una probable continuidad en el futuro», defiende Harris. No todas las producciones prosperan más allá de la ciudad escocesa, pero el aval de la élite de las salas del Fringe es una buena carta de presentación.
En su segunda semana de actividad, en el Fringe aparecen ya temáticas dominantes. Cuestiones de identidad nacional escocesa afloran con tanta frecuencia como la crisis en el Gobierno de coalición británico o el escándalo de las escuchas periodísticas. A nivel de coyuntura internacional, Siria y la llamada 'Primavera árabe' comparten cartelera con cuestiones universales, como el envejecimiento de la población.
'Macbeth' y 'Pygmalion'
Los clásicos, como Shakespeare, tienen siempre cabida en Edimburgo, tanto en el Fringe como en el Festival Internacional. En esta edición sobresale '2008: Macbeth', de la compañía polaca TR Warszawa. Su director y adaptador del texto, Grzegorz Jarzyna, lleva la escena a un no identificado Irak o Afganistán, donde la brigada del ejército invasor que lidera Macbeth decapita a rebeldes musulmanes orando para después enzarzarse en una orgía de violencia y pirotecnia.
Por su parte, 'Mi Querida Señorita: un laboratorio de lengua', un musical de teatro absurdo inspirado en 'Pygmalion', de George Bernard Shaw, adquiere un nuevo significado de la mano de Christoph Marthaler y la compañía del Teatro de Basilea. El sábado pasado, entre la audiencia estaba el actor James Deeth y sus colegas de reparto en 'El Economista: la historia de Anders Brievick y la Isla Utoya'. «Nos daba miedo traer la obra a Edimburgo, con su cercanía a Noruega, pero la respuesta está siendo muy positiva. El público se da cuenta de que no caemos en el sensacionalismo sino que intentamos explicar y comprender cómo un ser humano pudo cometer un crimen en masa tan atroz», explica el actor australiano. En Edimburgo hay espacio para todos y todo.

TÍTULO: HOLLYWOOD LLORA EL SUICIDIO DE TONY SCOTL.
Un profundo escalofrío atravesó Hollywood al conocer en la madrugada del lunes el suicidio de Tony Scott. El cineasta que tocó el cielo con .foto,.

El director de 'Top Gun', 'Marea roja' o 'Juego de espías' sufría un cáncer cerebral inoperable .

Un profundo escalofrío atravesó Hollywood al conocer en la madrugada del lunes el suicidio de Tony Scott. El cineasta que tocó el cielo con títulos como 'Top Gun', 'Marea roja' o 'Juego de espías', el productor de éxitos aliado con su hermano Ridley, saltó sin más el puente de Vincent Thomas, al sur de Los Ángeles, poniendo fin a su vida de manera violenta y abrupta. El inoperable cáncer de cerebro que sufría, según desveló la cadena ABC, fue la razón que impulsó a saltar al vacío con 68 años al cineasta británico, director de una veintena de películas, productor de medio centenar y con una treintena de proyectos en cartera.
Maestro de la intriga y del thriller de acción sanguinolento, abrió un camino por el que transitarían luego agradecidos discípulos como Quentin Tarantino y Robert Rodríguez que lo despidieron con dolor. Nacido en North Shields, al norte de Inglaterra, el 21 de julio de 1944, Anthony David Scott inició su carrera haciendo anuncios para la televisión. Trabajó para marcas como DIM, Barclays Bank, Marlboro y para el ejército estadounidense. Realizó videoclips de éxito, como el de 'One more try' para el álbum de George Michael 'Faith'. Alcanzó el éxito a mediados de los ochenta, cuando dirigió 'Top Gun' (1986), una película trepidante sobre la élite de los pilotos militares estadounidenses que lanzó al estrellato a Tom Cruise. Con un coste de 15 millones de dólares recaudó mas de 350. Fue una de las películas más exitosas de la década y permitió a Scott abordar nuevos y ambiciosos proyectos. Se convirtió en un maestro del thriller y reclutó a los grandes de la fábrica de sueños, como Robert Redford y Brad Pitt en 'Juego de espías' (2001).
Pero sin duda su actor talismán fue Denzel Washington a quien dirigió en cinco ocasiones. La última en 'Imparable' (2010), el legado del cineasta que había dirigido a Washington en el 'remake' 'Asalto al tren de Pelham 123' (2009), además de 'Déjà Vu' (2006), 'El fuego de la venganza' (2004) y 'Marea roja' (1995). Este fue otro de los grandes éxitos de Scott, una intriga bélica sobre submarinos en la que Denzel Washington compartía protagonismo con Gene Hackman.
Fue también responsable de títulos como 'Revenge' (1990), 'Días de trueno' (1990), de nuevo con Cruise; 'Domino' (2005), y 'Amor a quemarropa' (1993), historia de ladrones de medio pelo con Christian Slater y Patricia Arquette y guion de Quentin Tarantino. También hizo caja con una veta mucho más comercial en títulos como 'Superdetective en Hollywood II' (1987).
Otro de sus grandes éxitos de taquilla fue 'Enemigo público' (1998), una trama de conspiraciones y espionaje con Will Smith, y 'El último boy scout (1991). Quizá su mayor fracaso fue su primer largo, 'El ansia' (1983), una historia de vampiros protagonizada por David Bowie, Catherine Deneuve y Susan Sarandon.
Aliados
Nunca alcanzó la fama de su hermano Ridley, responsable de hitos del séptimo arte como 'Alien' y 'Blade Runner, pero Tony Scott produjo a través de la firma Scott Free proyectos tan ambiciosos como el reciente 'Prometheus' y éxitos memorables como 'Black Hawk derribado' y 'Gladiator'. Produjo también series de televisión como 'Numb3rs' y 'The good wife'.
Casado con la actriz Donna Scott y padre gemelos, Scott residía en Beverly Hills y tenía entre manos decenas de nuevos proyectos. Se sabe que preparaba una secuela de 'Top Gun' para la que contaba con Tom Cruise y con producción del 'mago' Jerry Bruckheimer. Trabajaba en otro thriller sobre el narcotráfico titulado 'Narco sub', con guion de David Guggenheim, y en un largometraje sobre los Ángeles del Infierno.
El suicidio de Scott conmocionó a Holywood. Los mensajes de duelo y pesar se encadenaron en las redes sociales. «No habrá más películas de Tony Scott. Un día trágico», dijo el director Ron Howard. «Horribles noticias sobre Tony Scott. Descanse en paz», comentó el actor Elijah Wood. «Tony Scott. Fue genial conocerte, colega. Gracias por la inspiración, el consejo, los ánimos y las décadas de gran entretenimiento», escribía Robert Rodríguez, uno de sus más rendidos admiradores. «RIP Tony Scott. Qué triste oír esto» escribió Morgan Spurlock, autor de documentales como 'Supersize me'.
El instituto de medicina legal de Los Ángeles no alberga dudas sobre el suicidio de Tony Scott. Varios testigos le vieron arrojarse por un puente hacia las 12.30 del domingo, 21.30 horas en España. Scott había aparcado Toyota Prius negro en el puente Vincent Thomas, el puerto de Los Ángeles. Escaló una valla de tres metros y saltó al vacío desde una plataforma a cien metros sobre el agua. Su cuerpo fue localizado y rescatado cuatro horas más tarde en el estrecho de San Pedro, al sur de Los Ángeles. En su despacho y en su vehículo se hallaron notas manuscrita que daban cuenta de sus intenciones suicidas, precisó la policía.

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