miércoles, 19 de diciembre de 2012

LOS AMIGOS DEL RIFLE RESITEN EL LLANTO DE NEWTOWN,/ ES UNA CRUELDAD MATAR DE UN TIRO A NUESTRO GATO BOLI.

TÍTULO: LOS AMIGOS DEL RIFLE RESITEN EL LLANTO DE NEWTOWN,.

Los 'amigos del rifle' resisten el llanto de Newtown. La venta de rifles semiautomáticos como el utilizado por Adam Lanza en la masacre de .

Ortega se solidariza con víctimas de Newtown.

Nuestras oraciones, nuestra solidaridad a ese pueblo y para las familias de los niños, las niñas y los adultos asesinados en la escuela", expresó Ortega en un discurso durante la graduación de cadetes de la Policía Nacional.

Según Ortega, ese tiroteo en la escuela elemental Sandy Hook de Newtown, donde el pasado viernes fue perpetrada una de las masacres más sangrientas de Estados Unidos, es "uno más de varios crímenes que los han antecedido" en esa nación.

El pasado viernes, Adam Lanza, de 20 años, irrumpió en esa escuela y acabó con la vida de 20 niños y seis adultos, tras haber asesinado a su madre, Nancy Lanza, dentro del apartamento que compartían. Después se quitó la vida.

Ortega criticó que Estados Unidos "en una nación donde el armamentismo se ha establecido como una política de Estado permanente".

"El armamentismo para llevar la muerte por todo el mundo y el armamentismo que lleva la muerte también a los ciudadanos estadounidenses y a estas víctimas inocentes que estaban en una escuela", continuó.

Ortega dijo que la humanidad transita por una etapa "donde se ha impuesto la descomposición de nuestro planeta y la descomposición misma y la destrucción misma de la humanidad".

«Es una crueldad matar de un tiro a nuestro gato Boli» TÍTULO: ES UNA CRUELDAD MATAR DE UN TIRO A NUESTRO GATO BOLI.

 Dos disparos de escopeta sobresaltaron en la tarde del domingo a los residentes de la barriada de Llera. Acostumbrados a vivir rodeados de ...

 


Dos disparos de escopeta sobresaltaron en la tarde del domingo a los residentes de la barriada de Llera. Acostumbrados a vivir rodeados de naturaleza, esas detonaciones causaron cierta alarma, aunque nadie sospechó en esos momentos lo que acababa de ocurrir. Ni siquiera Rita Silva, la dueña de Boli, podía imaginar que los estruendos iban a terminar con la vida de su gato de angora.
Poco antes, esta vecina de la calle Pitágoras había sacado a pasear a su perro. La parte trasera de su vivienda mira al campo y ese espacio libre es ideal para el esparcimiento. «En ese momento no le di importancia a que Boli se fuera detrás de mí. Es normal, porque el gato lleva con nosotros desde que nació hace tres años».
De regreso al adosado, Rita oyó dos detonaciones. A la primera no le dio excesiva importancia, puesto que el olivar que hay junto a su casa es un coto de caza con galgos. Pero escuchó una segunda explosión y decidió salir a la terraza para ver qué había sucedido. «En ese momento vi a un vecino que vive unas casas más abajo con una escopeta en la mano».
Estaba un poco sorprendida, pero volvió a entrar en casa sin caer en la cuenta de que esos dos disparos habían terminado con la vida de Boli. «Por la noche, a la hora de cenar, comencé a llamarlo: ¡Boli! ¡Boli! Pero no aparecía. Hasta que de pronto tuve un pensamiento: ¡Me lo han matado!».
Linterna en mano, Rita salió de casa. Iba junto a su marido, Juan Ángel Jiménez, y su hija. Y no tuvieron que andar demasiado. En el descampado que hay tras la vivienda, justo donde había visto a su vecino, yacía el cuerpo del gato ya sin vida. «La Policía Científica nos ha dicho que trató de defenderse, porque tenía las uñas fuera. Creen que le puso el cañón encima y disparó, porque el taco del cartucho estaba dentro del animal».
Los hechos fueron puestos en conocimiento del Cuerpo Nacional de Policía, cuyos agentes se desplazaron a la barriada de Llera para investigar lo sucedido. Allí encontraron al gato destrozado, y también los cartuchos. Luego recogieron la denuncia y rápidamente buscaron al hombre acusado de realizar esos disparos.En su declaración, el acusado negó ser el autor de los hechos, pero la Policía le requisó una escopeta que está siendo analizada para determinar si salieron de ella los cartuchos encontrados en el escenario de los hechos, tal y como denuncian Silvia y su marido.
La Jefatura Superior de Policía de Extremadura ha confirmado que esa persona no fue detenida, aunque sí se le ha imputado un presunto delito de maltrato de animal doméstico contemplado en el Código Penal, cuyo artículo 337 indica que «quien por cualquier medio o procedimiento maltrate injustificadamente a un animal doméstico o amansado, causándole la muerte o lesiones que menoscaben gravemente su salud, será castigado con la pena de tres meses a un año de prisión e inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales».
Durante el día de ayer, tanto el acusado como la dueña del animal declararon en el juzgado que estaba de guardia. «Este hombre no sabe el daño que nos ha hecho. Ese gato era para nosotros casi como una persona, solo le faltaba hablar. Yo quiero que se haga justicia, no quiero dinero, sino justicia».
Tres tumbas
Junto a la improvisada tumba de Boli hay otros dos enterramientos de animales hechos por esta misma familia. En uno descansan los restos de un perro que murió de viejo. En el otro, un gato que perdió la vida tras ser atracado por un can. «Que un perro mate a un gato va en su naturaleza, pero no que un hombre dispare a un animal. Lo que ha hecho es una verdadera crueldad».
Los afectados por los hechos tratan de reponerse y no ocultan la pena. «El sábado por la noche esto parecía un velatorio. Llevo tres días tomando tranquilizantes para dormir, lo llevo fatal. Y lo peor es que hace dos meses nos desapareció otro gato», concluye Silvia.
Mientras tanto, los vecinos de la calle Pitágoras comentan lo sucedido y se preguntan si están seguros. «Esto ha pasado a quince metros de nuestras casas. No da mucha tranquilidad vivir en una zona donde se disparan escopetas».

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